La pregunta que nuca falta de Peta, tu tía, la mía, la nuestra, es:
“…y a vos qué periodista te gusta?” Pensas un segundo y medio, hasta que largas un falsamente efectivo “Y… la verdad que muy pocos Tía”. La muy yegua no se queda conforme, porque en ese momento ella es una especie de Jorge Rial, la encarnación del resentimiento, y te repregunta, “Baby Echecopar te gusta?”
"No TIA!!! No me gusta Baby, me parece un cretino de primera!!!", pero no, es la tía Peta, no podes hablarle así, y le contestas con un llano, “no, Baby no me gusta mucho tía”.
Roland Barthes afirma, en uno de los doscientos textos que lees en la carrera de este muchacho, que existe el fenómeno de lo que el denomina el terrorismo de la pregunta. Según el autor, el que realiza las preguntas cuenta con un poder incalculable. Las preguntas incomodan, te arrinconan, te descolocan. Mi tía Peta es la Bin Laden de las preguntas. Les doy un ejemplo claro, para que no piensen que exagero: “y cuando te recibís?” Es la pregunta más horrible del mundo Tía. Sabelo. La más insoportable de la vida del estudiante de Comunicación o cualquier licenciatura infinita. La carrera de Comunicación en la UBA es más larga que la avenida Rivadavia. No se rían, de verdad se los digo. Es más probable recibirse antes de locutor nacional siendo tartamudo, que terminar Comunicación en la UBA. Ustedes se ríen, pero es triste. Sabes la gente desdentada y con bastón que veo en la facultad que sigue cursando, cursando y cursando. Tengo un primo cinco años menor que yo, que ya se recibió de Ingeniero en electrónica, luego de abandonar tres carreras. Se entiende ¿verdad? Es muy larga. A veces pienso que mis hijos, recibidos y casados, me van a alcanzar en su auto a cursar.
Ojo, no me quejo de todo eh, sé que la carrera tiene sus ventajas. La principal a mi entender es que ningún familiar o amigo va a pedirte un favor en el futuro siendo Comunicólogo. Es genial tener un amigo Medico, y poder llamarlo porque el nene tiene una tosesita rara. O un primo Abogado que te acelere los trámites en el juzgado o un cuñado contador que te dibuje la declaración jurada de ganancias. Pero imaginen, ¿Quién va a necesitar un favor de un Comunicólogo? ¿Tus primos te van a llamar un miércoles a la madrugada para decirte: “Necesito que me des una mano con el contrato de lectura que plantea Clarín desde sus portadas...” ? No, imposible. O que tu esposa te diga: “Llamó mamá, dice si le podes analizar semioticamente los estereotipos utilizados en la novela brasilera de canal 9”. No, me muero. Si me pasa algo así me exilio en Kamchatka 35 años.
Pese a todo este calvario académico/familiar a mi me gusta estudiar Comunicación. Porque sigo creyendo que algún día va a llegar el final. El ansiado día de recibir los huevasos y la harina, la botella de champagne enorme; el día que un profesor te diga, “deme la libreta” después del último examen final. El día que la levantes de un abrazo a tu tía y le digas: “Peta, me recibí!”
Beto, el Errante.
(las cursivas son nuestras)
(las cursivas son nuestras)

re super fantabulosicamente lindooOo!!!
ResponderEliminarsos chistoso pibe
Ya llegará el fabuloso día y la Tia Peta buscará otra pregunta incómoda para seguir molestando. Y? Cuando te casas? jajaja
ResponderEliminarEl ojo crìtico