13 de mayo de 2009

Universo Colifato

Sábado. 16:00 hs. Ramón Carrillo 375, Capital Federal. Hospital José Tiburcio Borda.
Llegué tarde, sin preocuparme mucho por la demora, suponiendo que igualmente los internos no se pueden ir a ningún lado. Fiel a mi historial, me equivoque nuevamente. Cuando me acerco a la garita del personal de seguridad, informan por handy al corpulento señor vestido de negro que un paciente se había escapado. Alguien, con más cara de interno que de ayudante de cocina, como dijo ser para poder escaparse. Mientras escuchábamos desde el teléfono móvil la voz que denunciaba el escape, el fugitivo pasaba a mi lado, y se despidió, entre pasos acelerados con un sensato: “ahora vuelvo”. Yo le creí. Todos los internos regresan.
Sin embargo no fue el único que escapó. La Colifata toda se exilió para transmitir desde Plaza Congreso, invitados por la Universidad de Madres de Plaza de Mayo al quinto CONGRESO DE SALUD MENTAL Y DERECHOS HUMANOS. Averiguo la dirección en el mostrador de informes y abandono el lugar. Corriendo. Ya fuera, ahora si preocupado por la hora, alzo mi mano para detener el 45, la línea de colectivos que más cerca me dejaría de Irigoyen al 1400.
Obviando que debí bajar del colectivo antes de lo previsto porque el recorrido involucraba a Bernardo de Irigoyen y no a Hipólito como lo había supuesto, finalmente llegué al Congreso, al de Salud Mental, claro, no me refiero al “honorable” palacio (imaginar aquí gesto irónico), para presenciar el programa. Un congreso en Plaza congreso, hay gente que no pierde el humor.
Los movimientos en la Plaza son muchos, el Movimiento Evita y el movimiento Barrios de Pie, ente otros. Además hay muchas barbas. Es decir, todos los hombres presentes tienen barbas de no menos de quince días. Supongo que por esto no tuve ganas de afeitarme hoy por la mañana, para no sentirme distinto. También es mayoría en el género femenino las prendas hindúes, las sandalias franciscanas y los colgantes. El sonido ambiente se mixtura con los discos de Silvio Rodríguez que no dejan de sonar en los parlantes. Si ese mismo, el que extravió el unicornio.
Una feria, con los pertinentes puestos de libros, artesanías, comidas y discos, circunda la plaza donde se desarrollan las distintas actividades. Los feriantes son bilingües, o al menos lo intentan ser, encajándole un pack de mate y yerba a un turista chino y su pareja, al parecer también china. Asimismo, es un día fructífero para la industria alimenticia pues de la mayoría de los dedos cuelgan botellas de bebidas gaseosas, de segundas marcas, claro, porque aquí a nadie le interesa cooperar con las multinacionales.
Las charlas-debates se desarrollan dentro de carpas blancas que se suceden unas tras otras, en hileras estratégicamente ubicadas. Las temáticas que se plantean son diversas: Derechos Humanos, Latinoamérica libre y soberana, Lucha, Resistencia, Revolución.
Frente a mí está sentado un hombre que apoya su radio con tal fuerza sobre su oreja que ha uno le dan ganas de preguntarle cuánto va el partido. Podría ser un colifato, como Eduardito Codina, el conductor estrella del programa radial, que distrae con su constante sonrisa histérica y que asombra a todos con sus ocurrencias: “¡escucho voces por los ojos!”.
En la conducción lo acompañan Carlitos y Julio César. Dos cínicos ex internos que hacen las delicias de los oyentes con sus profundas reflexiones. En los tramos finales del programa Carlitos nos recuerda su teoría sobre la abundante cantidad de palomas en Buenos Aires. Según él, cuando los internos del Borda se quedan dormidos en sus pabellones, en sus sueños se convierten en las palomas que pueblan las plazas de Buenos Aires. Agregando que jamás dejemos de darles maíz, porque todos podemos convertirnos en palomas en algún momento, en algún sueño.
En un lateral de la Plaza una camioneta equipada hace las veces de biblioteca móvil, auspiciada por el gobierno de la ciudad, autónoma claro, de Buenos Aires. Julio César, conductor de la Colifata, se percató y nos comenta fuera del aire, “Vieron eso, los libros tienen que caminar hasta la gente porque nadie va a las bibliotecas”. Que levante la mano quién envidia tanto a Julio César como yo por su capacidad de observación.
En una de las carpas blancas acaba de terminar la transmisión de LT 22 La Colifata. Este proyecto nació en 1991, en los patios del Hospital neuropsiquiátrico José Tiburcio Borda. La Colifata se compone de 30 o 35 internos y ex internos y funciona como una organización no gubernamental.
"Lo que queremos contarles un poco es como a través del uso de un medio de comunicación, como es la radio, podemos articular un trabajo en ambos campos, el social, allí donde están los prejuicios en relación a la locura, y en el clínico allí donde hay pacientes."
Sin apoyo gubernamental y recursos sumamente limitados, La Colifata nació hace quince años como un medio psicoterapéutico a partir de la recuperación de la palabra por los propios internos. Fue creada en sus orígenes como una respuesta al estado de marginación, abandono y aislamiento de los pacientes. Se concibió como "un salto al muro" para trabajar, con la comunidad externa.
Con el paso de los años, la radio se convirtió en un espacio de reflexión y motor de la deconstrucción de mitos sociales en torno a los enfermos mentales. Intentando, de este modo, desnaturalizar el estigma del loco. Alfredo Olivera, psicólogo fundador que continúa con el proyecto, narra los primeros pasos. "Nace la columna de comunicación. Un grupo de internos habla frente a un grabador de reportero, y empieza a debatir y platicar sus sentimientos, después la palabra grabada sale del hospital, se trasmite en una radio y empieza a tener oyentes. Hay llamados de los radioescuchas que también se graban y regresan al hospital. Los internos empiezan a recuperar su espacio en el afuera. "Luego empiezan a jugarse otros roles. Quién quiere salir de corresponsal, preguntamos. Alguien se anima y sale a recuperar la palabra para después compartirla con sus compañeros… La primera operación se da en un espacio grupal, se aprende a hacer radio, nos acercamos al micrófono."
Radio "La Colifata" transmite los días sábados desde las 14:30 hs. hasta las 19:30 hs. desde los patios del Hospital Borda, Ramón Carrillo 375, Capital Federal (a 6 cuadras de plaza Constitución). Las puertas se abren para todo aquel que desee asistir. Emite desde el 100.3 mhz FM y se escucha sólo en las zonas aledañas. Sin embargo, Radio La Colifata es retransmitida luego con el formato de microprograma por más de treinta radios AM y FM de distintos lugares del país y América.
"La sociedad tiene miedo de cruzar las puertas del Borda porque somos locos, pero si vos las cruzas, habrás entrado a otro mundo… pero con los mismos seres humanos, tal vez un poco en el olvido", sentenció Julio Díaz, ex interno del hospital neurosiquiático José T. Borda e integrante de LT22 Radio La Colifata.


Martín Galván.
(las cursivas son nuestras)

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