30 de mayo de 2009

300 mil(*)

__¿No entiendo cómo podemos ser 300 mil y nos quedemos parados, sin hacer nada? ¿Nos vamos a dejar matar por estos infelices, por estos ignorantes que no se dan cuenta que nosotros no estamos infectados?
__Bueno viejo, tranquilo, ¿qué vamos a hacer? Ellos están armados y nosotros lo único que tenemos es mugre encima.
__Pero igual che, no me entra en la cabeza. Por ejemplo, pensá, si empezáramos a correr todos juntos, seguro que llegan a agarrar a 500 con suerte.
__Pero no somos todos jóvenes como vos, mirá a tu alrededor: el que con suerte tiene dientes, también tiene 5 críos para cuidar. ¿Qué querés? ¿Armar un ejercito de madres y desdentados?
__Si ya sé, pero igual tenemos que hacer algo, tenemos que escaparnos.
Shh, Shh. Callate que ahí viene uno.

El oficial, alto y con su fusil al hombro, posó su mirada sobre cada par de ojos de los 300 mil encarcelados. Sonó su radio y tras haber contestado con un cerrado “OK” se retiró por el mismo pasillo por el que había ingresado al pabellón.

__¿Viste con el asco que nos miró?
__Si tranquilízate, son así, qué vas a hacer.
__Te juro que si lo tuviese a medio metro, le pisaría la cabeza. Le arrancaría los ojos, te juro.

Media hora más tarde.

__¿Ves esas camaras allá atrás? Ahí nos van a llevar. Hace una semana, hicieron lo mismo. Mi primo me contó.
__¿Ves? Sabiendo eso tendríamos que organizarnos y pelear, si no tenemos nada, ¡nos tenemos que ariesgar viejo!
__Ya es tarde. Nos llegó la hora.
__¡Ahi vienen! ¡Corran, corran!

Los oficiales rociaron con gas las enormes celdas y entre gritos desesperados de madres, ancianos e hijos, fueron cayendo muertos unos sobre otros, desplomados al inhalar el veneno. Eran 300 mil.

* Basado en el dialogo de dos de los 300 mil cerdos sacrificados en Egipto ante el brote mundial de gripe porcina. La OMS pronunció previamente que la medida era totalmente infundada.